EXPOSICIÓN: “CROQUIS DE VIAJE. MARTÍN VEGAS”. Sala TAC. Trasnocho Cultural. Caracas

“Los que hemos tenido la suerte de acompañar a Martín Vegas en un viaje, conocemos su manera de sentarse en el banco de una plaza y empezar a dibujar en una pequeña libreta de croquis lo que está viendo. De pronto, se detiene como si recordara algo y quisiera anotarlo. Puede también apoyarse de una columna o recostarse en la grama de un parque. El gesto y la posición siempre es casual, sin embargo, a su lado dejamos por un momento de ser nómadas y nos hacemos juiciosamente sedentarios. Es tan grato contemplar su comunión con una parte del mundo donde estamos de paso. Durante ese intervalo de apego y comprensión, nos convertimos en vecinos del lugar, habitantes, paisanos”.

Federico Vegas

Tomado del libro “Croquis de viaje. Martín Vegas”.

Artículo de El Universal: http://www.eluniversal.com/arte-y-entretenimiento/111021/martin-vegas-convirtio-sus-viajes-en-dibujos-de-acuarela#.TsD2EykAmoE.twitter

No tomaba fotografías mientras viajaba. Él prefería otra técnica: en una maleta chiquita metía plumas fuertes, una cajita de acuarelas, de lápices y una pequeña libreta que medía 15 centímetros de largo por 10 de ancho. Mientras paseaba por nuevos lugares se detenía frente a un paisaje o a un monumento e inmortalizaba esa imagen a través de un dibujo. Así capturaba los recuerdos, el Premio Nacional de Arquitectura 1998,  Martín Vegas.

De esos momentos surgieron un aproximado de 300 libretas llena de dibujos. 70 de ellos se estarán exponiendo, hasta el 6 de noviembre, en Croquis de viajes, dentro de la Sala TAC del Trasnocho Cultural, en Las Mercedes.

Su hijo, el novelista y arquitecto Federico Vegas descubrió esos recuerdos en una gaveta en casa de su padre hace cuatro meses.

“Son básicamente dibujos  en pequeñas libretas de viajes. Son  aquellas con la que los arquitectos y la gente que dibuja viaja para ir haciendo anotaciones. Mi padre no tenía ninguna intensión de exponer o de realizar un registro, mucho menos de enseñarlos. Esos dibujos eran simplemente  el disfrute de mi padre de relacionarse con lo que estaba viendo”, cuenta Vegas.

En esos libritos, en los que el artífice de la Torre Polar dibujaba y escribía, se encontraba su interpretación, por ejemplo, del Roraima, de Venecia, de Estambul y de Margarita. “A él le encantaba esa isla”, se adelanta en comentar Federico Vegas. “Lo que hicimos fue que, junto a su esposa  Mercedes Franco, decidimos escanear los dibujos. Queríamos hacer un libro y se lo llevamos a John Lange, que es uno de los grandes del diseño gráfico. Le encantó, y además se lo llevó a la gente de la Sala TAC. He hicimos esta exposición”.

Martín Vegas no era un pintor, asegura su hijo. Nunca se consideró un artista ni mucho menos un dibujante. Sin embargo, toma la decisión de viajar y no archivar sus recuerdos en fotografías, sino en sus libretas. Este hecho es, para Federico Vegas, una manera de conectarse directamente con el sitio al que viajaba.

“Hay fotógrafos que tienen una relación intensa con los lugares. Es casi como una manera de pasar. El dibujo, en cambio, es una manera de pertenecer, de formar parte del sitio. Reposas, observas los detalles y durante esos instantes eres parte del sitio, del muelle, del paisaje. Creo que eso era lo que él buscaba: ese unirte a la vida con sus misterios y sus enseñanzas. Muchas veces yo viajaba con él y no me daba cuenta de que dibujaba. No le da importancia a que sus dibujos sean expuestos. Él solo los hizo por placer”, remata Vegas.

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