POESÍA: LEVITACIÓN / ESCRITURA. Eugenio Montejo. Poeta venezolano.

LEVITACIÓN

No sé a quién silva mi padre,
en esas tardes tan ausentes,
cuando recuesta su silla de cuero
al frente de la casa.

No sé en qué vuelta de esa silla
llega a otro tiempo, ni en cuál hora
se fuga de nosotros
para hablar a sus muertos.

Pero hay un sobrerritmo
entre signo y silencio
donde se evade; una gran puerta
con que accede al misterio.

De repente se muda
sigiloso y nos deja
su alma en media sombra
atada a fríos silencios.

Nosotros siempre levitamos
bajo ese silvo tan funesto
que en sus adormideras
nos hunde y nos repliega.

ESCRITURA

Alguna vez escribiré con piedras,
midiendo cada una de mis frases
por su peso, volumen, movimiento.
Estoy cansado de palabras.

No más lápiz: andamios, teodolitos,
la desnudez solar del sentimiento
tatuando en lo profundo de las rocas
su música secreta.

Dibujaré con líneas de guijarros
mi nombre, la historia de mi casa
y la memoria de aquel río
que va pasando siempre y se demora
entre mis venas como sabio arquitecto.

Con piedra viva escribiré mi canto
en arcos, puentes, dólmenes, columnas,
frente a la soledad del horizonte,
como un mapa que se abra ante los ojos
de los viajeros que no regresan nunca.

Eugenio Montejo

(Caracas, 19 de octubre 1938 – Valencia, 5 junio 2008) es uno de los grandes poetas venezolanos. También fue diplomático y profesor universitario. Creó la revista Azar Rey y fue uno de los fundadores de Poesía (de la Universidad de Carabobo). Autor de varios libros de poesía. Recibió el Premio Nacional de Literatura en 1998 y en 2005 el Premio Octavio Paz. Eugenio Montejo fue Gerente Literario de la Editorial MonteAvila de Venezuela. Como diplomático trabajo en la embajada de Venezuela en Portugal en varias ocasiones. El valor de su estimable obra poética y ensayística no ha parado de crecer en los últimos años, siendo una de las más importantes y originales de la última mitad del siglo XX.

Publicó poesía infantil con el seudónimo de Eduardo Polo. Entre estas obras destaca Chamario, de 2003, del que se habían adelantado algunos poemas en otros libros (como la antología Poemas con sol y son, de 2001), pero que en su forma definitiva es un libro inseparable de las ilustraciones de Arnal Ballester. Su poesía para niños (“chamos”, de ahí el título del libro) se caracteriza por la ruptura con las convenciones literarias, como por ejemplo la rima, que respeta y destruye al mismo tiempo: “Un niño tonto y retonto / sobre un gran árbol se montó. / Con su pelo largo y rubio / hasta la copa se subió”; la experimentación lingüística con afán lúdico: “La bici sigue la cleta / por una ave siempre nida / y una trom suena su peta… / ¡Qué canción tan perseguida!”; y en general, la presencia del absurdo cuando menos lo espera el lector.

Poesía: Elegos (1967). Muerte y memoria (1972). Algunas palabras (1976). Terredad (1978). Trópico absoluto (1982). Alfabeto del mundo (1986). Adiós al Siglo XX (1992). Partitura de la cigarra (1999). Papiros Amorosos (2002). Fábula del escriba (2006).

Ensayos: La ventana oblicua (1974). El taller blanco (1983). Así como varios cuadernos de escritura heteronímica, entre los que figuran El cuaderno de Blas Coll (1981), Guitarra del Horizonte (1992) por Sergio Sandoval. El Hacha de Seda por Tomás Linden (1996) y Chamario (2004) bajo el heterónimo de Eduardo Polo.

Antologías de su obra poética han sido publicadas en Brasil, España, México, Bogotá, Londres, Caracas y Valencia.

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