ENTREVISTA: PROF. OSCAR OLINTO C. Ex presidente CONAVI. Vanessa Ardila. Caracas

 

“Con el aborto del proyecto de habilitación de los barrios se perdió entre otras cosas, la oportunidad de darle al pobre el estatus de ciudadanía”. “Si el sector privado no baja sus narices, no se involucra y no ve hacia abajo, estaremos nuevamente fracasados”.”No tengo esperanzas con este gobierno, ya en 11 años se ha demostrado crecientemente que no hay posibilidades de diálogo”.

El profesor Oscar Olinto Camacho es arquitecto ex presidente de CONAVI (Comisión Nacional de Vivienda) durante el periodo 1992-1994.  Cuenta con una maestría en planificación urbana (1968-1970) en la Architectural Association (conocida también como “AA School of Architecture”) y un doctorado en la Universidad de Londres (1978-1982). Nos recibió muy amablemente en su casa y nos habló de su experiencia en la presidencia de Conavi y realizó un interesante análisis sobre la evolución en políticas habitacionales en los últimos años para finalmente brindarnos su perspectiva sobre el problema de vivienda en el país. 

¿Cómo llegó a la presidencia de Conavi?, ¿Por qué se retira? 

El nombramiento fue muy circunstancial. Le agradeceré siempre al presidente Carlos Andrés Pérez, quien fue quien me nombró. Yo no era adeco ni activista político, simplemente era un miembro activo de la Academia ,y director del Conavi. En ese momento había enfrentamientos entre el sector constructor- inmobiliario y el político con respecto a ¿quién debía ser el  presidente de Conavi? Pérez salomónicamente buscó en la Academia para evitar conflictos. Yo trabaja en la Universidad Central de Venezuela (UCV), estaba en el directorio porque el ministro de Desarrollo Urbano de ese momento, Luis Penzini Fleury, me había propuesto en su lista de 1990. y cuando el Arq. Diógenes Mújica, sustituyo a Penzini , el Presidente  Pérez me nombró como presidente del CONAVI, sustituyendo al Ing. Alfredo Laffee.

Se definieron buenos proyectos, pero vino el golpe militar de Estado y después tuvimos que renunciar porque el ministro de Desarrollo Urbano del gobierno de Rafael Caldera , Ciro Zaa, quería imponer la centralización de todas las acciones dentro de Conavi, cuando ya estábamos adelantando  gestiones para descentralizar el sector vivienda hacia cada uno de los estados. El no podía destituirnos porque fuimos nombrados  por decisión presidencial. Según el Ministro Zaa teníamos que centralizar porque ¡no había experiencia en descentralización!. Después de mi gestión en Conavi regresé a la universidad y a mi consultoría privada.

La vivienda es un problema local, debe seguir directrices nacionales, pero no puede seguir estando en manos de mandatos exclusivos del Presidente de la República. Toda la directiva de ese entonces renunció, salvo el representante sindical. En la UCV estuve 30 años, me jubilé en 1999. Desde 2005 ejerzo como invitado,  funciones docentes y de investigación en  la  Universidad Simón Bolívar, en el  Departamento de Planificación Urbana, y en el Instituto de Estudios Regionales –Urbanos (IERU).

¿Se pudo ejecutar algún proyecto importante durante su presidencia en Conavi?

No me gusta estar diciendo lo que hicimos, pero en el año 1992 fue el año cuando más viviendas se construyeron  en el país desde 1928 –fecha de creación del  Banco Obrero- hasta hoy. Se edificaron un total de 98.535 viviendas a nivel nacional. Nos faltaron 1465 para alcanzar las cacareadas cien mil.  Se formó un equipo de trabajo técnico y político; con empresarios, constructores, sectores bancarios, ONG”s, comunidades organizadas,   todos coordinados por el CONAVI, para desarrollar esos programas.  [Ver gráficos. Los mismos fueron tomados del trabajo “El déficit y la producción formal de viviendas” en Linares, Alfonzo (2006).

Ejecutamos también en el estado Bolívar un programa experimental llamado Peghal, (Programa experimental de gestión habitacional local ) donde el centro era la participación de las comunidades en las construcciones de sus propias viviendas  hasta de cuatro pisos. Remuneramos el ahorro habitacional, que se veía mas como un impuesto. y se le otorgó  en el presupuesto una cantidad  significativa y creciente a la investigación en el sector. Eliminamos el modelo mexicano, donde se pagaban cuotas crecientes, denominadas cuotas balón, porque se iban inflando, pero no así el salario, entonces era impagable. Eso lo luchamos mucho con el sector financiero y lo eliminamos. Era un programa nefasto para los compradores de vivienda: Hipotecados de por vida.

¿Cuáles fueron los logros más importantes del programa Peghal?

EL Peghal formó parte de los programas de estimulo a las  organizaciones no gubernamentales y a las comunidades en su gestión habitacional .El fallecido y brillante arquitecto Henrique Hernández, fue quien dirigió el Peghal. Lamentablemente no se pudo seguir construyendo . Era un programa que tenía cada vez más posibilidades  de avanzar, pero lo paralizó el golpe militar de Estado; después con los Presidentes  interinos de Venezuela  no se le puedo dar continuidad al proceso. Luego vino Rafael Caldera, quien lo liquidó desacertadamente  con su  ministro de Desarrollo Urbano: Ciro Zaa y sus asesores inmediatos.

¿De la Gran Caracas cuáles edificaciones resaltan de esas 98.535?

Muchas de las que se hicieron en Guarenas, Guatire, Altos Mirandinos por  constructores vinculados al sector pùblico  y privado, quienes aportaron un porcentaje importante para la edificación en el área metropolitana de Caracas.

 

Plan de emergencia habitacional  

¿El Plan de Emergencia Habitacional decretado recientemente por el Gobierno Nacional podría ser exitoso?

Es un Plan donde sólo se está mostrando  la cabeza del iceberg. Existe una situación de desespero de parte del presidente Chávez y sus ministros  con la vivienda debido a las innumerables promesas que no se han podido cumplir en estos doce años. Uno de los grandes fracasos de la actual administración es que creó demasiadas  expectativas inconexas, sin planificación alguna, en los programas de  viviendas y lamentablemente no pudieron cumplir. Es necesario hacer un recorrido por los múltiples planes que ha instrumentado y construido el Gobierno actual y ver los resultados. Todo lo contrario de lo que afanosamente indica el ministro Farruco con los resultados en la llamada IV República.

¿Podría ofrecernos un balance de los mismos?

En 1999 se ejecutó el único programa potencialmente exitoso, el de habilitación de barrios. Fue un programa no convencional, estable y fundamentalmente  integrado dentro de las ciudades que lo contenían. Ya dejaban de aplicarse programas puntuales en los barrios  y sin articulación urbanística con la ciudad. Con el mismo se iniciaba la conducción del sector vivienda y desarrollo urbano,  con una marcada  presencia civil a través de dos profesionales de la ingeniería, de la arquitectura y el urbanismo, estrechamente vinculados al sector vivienda y con reconocida experiencia en el problema: el ingeniero Julio Montes, como Ministro de Infraestructura; y la arquitecta Josefina Baldó Ayala, en la Presidencia de Conavi.
Lamentablemente este enfoque no convencional  fue malentendido, y menos compartido por algunos grupos de actores que dentro de la élite militar presentaron su resistencia, la cual  pareciera haberse gestado inicialmente bajo la influencia de las ideas suscritas por el General Víctor Cruz Weffer. Su tesis  en el campo de la vivienda, y especialmente en  el tratamiento del problema de los barrios, se contraponía conceptual y políticamente con la previamente descrita. El Gral. CW por su formación militar concebía el problema de los barrios bajo un enfoque de seguridad nacional, inscrito en las amenazas que pueden significar los habitantes de los barrios ante tanta injusticia social.

Se define así un nuevo rumbo, pero ya no para enfrentar el gran problema de los pobres con la urbanización de sus barrios y menos el de parcelas urbanizadas con viviendas progresivas. Se crea entonces “El Plan Bolívar” donde prioriza la modalidad de sustituir los barrios por viviendas multifamiliares.

La Gestión militar, afortunadamente no pudo intervenir con ese enfoque de “desranchificar” las ciudades, pero sí intervino con su enfoque “viviendista”, construyendo solamente  entre el año 2001 y 2003, 60.668 viviendas, incluyendo las aportadas mayoritariamente por el sector privado (65%). Esto demuestra la desmitificación de la supuesta eficiencia militar en la gerencia del sector de desarrollo urbano y la exigente necesidad de recurrir al sector privado de la construcción para adelantar los programas convencionales de producción habitacional.

Comienzan luego las Misiones en la vivienda, con los más variados y desarticulados programas urbanos, sin secuencia ni planificación alguna. Se sigue prioritariamente el trajinado  e ineficaz concepto de la construcción de viviendas  terminadas, completas, para luchar contra el creciente  déficit habitacional.

Posteriormente se crea otro plan para reducir el déficit habitacional y se anuncia entre 1999 y 2010 ,  la construcción de cuarenta y siete  nuevas ciudades. Igualmente se inician los convenios internacionales suscritos por el Gobierno con Argentina, Brasil, Cuba, China e Irán.

Luego, en el 2006 se decreta la aplicación de un “Plan de Emergencia en Vivienda y Hábitat”, donde se recalcan las acciones necesarias para agilizar la importación de materiales y la adquisición o expropiación de terrenos para la construcción de viviendas. Y así siguieron planes y decretos de leyes que no tuvieron ningún éxito. Entre promesas y promesas la gente se frustró. Ahora están en espera de la última oportunidad: La Gran Misión  Vivienda, que debemos pronto revisar para ver que  se propone.

Con el aborto del proyecto de habilitación de los barrios se perdió entre otras cosas, la oportunidad de darle al pobre el estatus de ciudadanía, incorporándolos a los sectores formales de la ciudad. Entre proyectos muy puntuales y contratos que se otorgaron a la nueva boliburguesía de la construcción, se empezaron hacer desarrollos de viviendas aisladas  de su contexto urbano, y en 11 años sólo se han construido 240 mil viviendas, que no necesariamente por su descontextualización urbanística, significan  cuantitativa y cualitativamente, hacer  y mejorar la ciudad. Con el nuevo programa de emergencia habitacional donde aspiran construir 350.000 viviendas (2011-2012), el gobierno está tratando de recuperar su imagen en el sector vivienda, porque ésta es fundamental para las elecciones del 2012, pero considero que será otro esfuerzo no planificado, sin la organización  gerencial conjunta entre el sector público y el privado,  que exige esa cifra para cumplirla. Con estos antecedentes, la meta de construir 150.000 viviendas este año, 200.000 para el próximo, y de 2 millones para el 2018 es poco factible entonces.

La meta en el lapso de siete años se puede llegar, y la han alcanzando muchos países, pero sólo cuando existe la conjunción eficiente y coordinada del sector público y privado. En las condiciones actuales es imposible hacer esa cantidad de viviendas. Eso es populismo, eso es crear nuevos espejismos, es jugar con los más pobres. No es una casualidad el plan de certificados de viviendas mientras las construyen. Es un chantaje, te dan la casa en el 2020 porque ese año el Gobierno actual piensa que puede seguir, pero como  no  pueden construir la casa todavía, se otorga un certificado: Un nuevo espejismo…

¿Los recientes convenios con China no hacen viable esa producción masiva de viviendas?

Los chinos sí tienen su buen lema:  Si no hay LIAL  no hay casa. Ellos contratan a 60 mil dólares la vivienda, vienen aquí y contratan con algunos y escogidos  constructores a la mitad. La diferencia de 100% es de ellos. Eso sí es capitalismo salvaje, hay que resaltar esto, dentro de un “sistema socialista”, supuestamente revolucionario…

Lo que desea el actual gobierno es eliminar la construcción privada, el sector inmobiliario, la industria privada. Eso se evidencia  aún más con el nuevo proyecto de ley de alquileres, donde a un propietario le pueden confiscar la vivienda de la noche a la mañana. Todas las irregularidades que hay en el sector de alquiler puede y deben  ser reguladas, de manera que propietarios e inquilinos tengan deberes y derechos a fin de evitar la especulación. Pero ese proyecto de ley es populismo puro, se ataca al propietario, porque mayoritariamente éste no está a favor del gobierno actual , y con  los inquilinos hay más posibilidades de captarlos con el anzuelo de  la propiedad, que paradójicamente desconocen en los nuevos desarrollos.. De esta manera se tiene cautivo a un importante grupo  social para las próximas elecciones.

 

Panoramas posibles. Conjunción de lo público y lo privado

¿Cuáles soluciones podrían plantearse para solventar la crisis de vivienda? ¿Cómo ve el panorama habitacional del país?

No hay forma de adelantar unos programas masivos de viviendas si no  hay incorporación creciente de los pobres  al mercado de trabajo formal, y si no hay concertación  entre el sector público, privado y las comunidades en los programas de más bajos ingresos. Pretender para el caso de las viviendas formales acabadas y completas, que las pueda hacer sólo el Ejecutivo, o con el poder comunal, es  un ideal quimérico.

Actualmente no hay esa incorporación laboral, ni estímulo al sector privado para apoyar  los programas del Gobierno, todo lo contrario, el sector público está deshaciéndose cada vez  más del sector privado nacional  y de la construcción. El sector privado debe convocar al sector constructor, inmobiliario, comunidades organizadas no alineadas al chavismo, y las universidades para pensar en la forma de trabajo post gobierno actual, ya, de inmediato. No podemos esperar que  llegue el 2013 y no hayan pensado nada al respecto. Hay que plantearse qué hacer con un Estado donde el sector privado vuelva a entrar en el área de construcción; cuáles serían sus roles, los mecanismos, las estrategias, las formas de participación.

El sector de la construcción  privada debe entender, e internalizar la importancia de los programas sociales claves para el país, como son la habilitación de los barrios y los programas de parcelas con servicios, tierra urbanizada. Si el sector privado no baja sus narices, no se involucra y no ve hacia abajo, estaremos nuevamente fracasados. El sector privado no puede volver a ocuparse como antes de un lucro creciente y sólo de un  tipo de demanda solvente. Tiene que existir una correspondencia entre lo público y lo privado. El Estado subsidia parte de la demanda insolvente para que el privado construya y trabaje en programas sociales. Si esta correspondencia no se produce de parte del sector privado de la construcción, el Estado entonces no subsidiará  y se dedicará exclusivamente  al sector de menores ingresos, como le debe corresponder, porque no hay otra oferta complementaria socialmente por parte del privado.

Lo público y lo privado debe trabajar en conjunto, elaborar un abanico de programas, desde la parcela con servicios al edificio terminado de clase media. Se deben evaluar cuáles programas van hacer juntos, en dónde va haber más subsidio, qué va hacer cada sector. Esto es clave para el futuro de los dos sectores y las comunidades involucradas en esas decisiones. Cuando ese diálogo se de, porque ahora no existe , ni existirá en las condiciones autocráticas actuales, hay posibilidades de desarrollar un programa masivo de viviendas, un programa sano político y socialmente, que incorpore todos los estratos que demandan  vivienda, tanto por carencias, mejoramiento o demanda real cuantitativa.

¿No cree que ese diálogo pueda existir con el Gobierno actual?

No tengo esperanzas con este  gobierno, ya en 11 años se ha demostrado  crecientemente que no hay posibilidades de diálogo. Hay exclusión creciente con la disidencia, con el pensamiento  que busca democráticamente otras vías, para encontrar un nuevo gobierno que descentralice las decisiones en materia habitacional y desarrollo urbano. La vivienda es un problema local, y como tal, debe  encararse y resolverse a  ese nivel, con base en directrices nacionales. Mientras  desde el gobierno esto se pregona en el verbo, en la práctica cada día avanzan lamentablemente con más fuerzas sólo los consejos comunales supeditados  a los aportes  financieros de la Presidencia de la República.

A manera de cierre

Después de este balance tan completo no queda duda que sería ideal un trabajo de planificación urbana articulado entre el sector  público, el  privado y las comunidades involucradas en cada proyecto de construcción para que se aminore   progresivamente el problema de la vivienda. No   serían resultados inmediatistas, pero sí llegarían a  generar planes y programas coordinados en el corto y mediano plazo, con  ejemplos claros de demostración, evaluables, dentro de expectativas más factibles, no populistas, que conduzcan a enfrentar con la seriedad que requiere, una realidad que urbanística y socialmente  afecta a todos los venezolanos.

Entrevista original de Vanessa Ardila para:
“CONSTRUCTOR”.No 101. Mayo 2011
Publicación independiente propiedad de ediciones Constructor Report

 

Tomado de: http://cav.org.ve/cms/index.php?option=com_flexicontent&view=items&cid=162%3Anotas-de-prensa&id=1296%3Aentrevista-al-arq-oscar-olinto-camacho&Itemid=62

 

 

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