ENTREVISTA: HELIO PIÑÓN (1942). Arquitecto español. La Nación. Argentina.

 

“La arquitectura de calidad siempre ha sido sustentable”

El arquitecto español Helio Piñón, de visita en Buenos Aires, cree que la “sustentabilidad “es el nuevo fetiche comercial, y cuenta por qué se reinventó como arquitecto, su relación con los clientes y las computadoras. Además, opina sobre los edificios icónicos y anticipa su proyecto para la ciudad de Neuquén

Helio Piñón proyecta él mismo en el ordenador -como le gusta llamar a la computadora-, no le gusta depender de dibujantes. Durante su estadía en la Argentina, invitado por la Universidad de Flores, dirigió un taller en la sede de esa casa de estudios en Cipolletti , y durante esos tres días realizó un anteproyecto, ordenador mediante, para la ciudad de Neuquén.

Responde con rapidez y entusiasmo sobre los años que pasaron desde sus épocas de teórico en la revista Arquitecturas Bis y su posterior asociación con Alberto Viaplana en Barcelona, hasta su actividad actual.

Helio Piñón: -Me he reinventado tres veces, hay como tres Helios Piñones. Estuve casi treinta años colaborando con Alberto Viaplana y esa es la obra que más se conoce de mi, y con la que no me identifico, aunque hice todo lo que en ese momento podía aportar. No tiene nada que ver con lo que estoy haciendo ahora, en algunos casos estoy en las antípodas. Hay entonces una cierta imagen del Helio Piñón arquitecto que no corresponde en absoluto con el real .

Al término de esta primera etapa, en 1997, abrí un laboratorio en la Universidad a semejanza de los que los ingenieros tenían para colaborar con la industria, pensando que podía ofrecer arquitectura de calidad a las instituciones públicas, Tras ocho años la experiencia no fue negativa, pero si frustrante porque debí cerrar este laboratorio por no aceptar las condiciones de trabajo. Curiosamente descubrieron el laboratorio empresas privadasde promotores y recibí encargos importantes en escala. Pero las condiciones eran peores, ya que el promotor llama al arquitecto sólo para que legitime los planos de algo que él ya sabe cómo será”.

– ¿Cómo sigue entonces?

– Me reinvento nuevamente, y esto coincide con que aprendo a dibujar con el ordenador, ya después de los sesenta años. Y empiezo a considerarme autosuficiente, en el sentido que ya no necesito contar con alguien que digitalice mis proyectos. Decido empezar a proyectar para la docencia, y es cuando más y mejor lo he hecho. Proyectar para la docencia no implica sin rigor constructivo, o sin disciplina, todo lo contrario: tiene mucho más rigor y precisión. Una arquitectura que haga abstracción, que obvie los problemas reales de la construcción no es arquitectura sino ilustración. No sorprende que para la docencia yo proyecte un edificio en el que se puede ver exactamente cómo el hierro que soporta una persiana se empotra en el muro: si esto no está controlado no es un edificio sino un dibujo. En este momento soy el de Arquitecturas Bis y el otro, pero ninguno de ellos era el real: soy una persona cambiante quese adapta a las circunstancias.

– ¿Cuál era la función del “laboratorio” de arquitectura?

– En el laboratorio que funcionaba en la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC) intentábamos dar la connotación de centro de investigación. Nunca asumió la dirección de las obras: eso hubiese sido un estudio, y era importante diferenciarlo. Nos planteamos como colaboradores de las instituciones públicas porque ellas tienen técnicos que se encargan de a dirección de las obras. En el laboratorio hacemos concepción y desarrollo hasta el detalle , sin cálculos ni instalaciones, que sí acompañamos supervisando, controlando y asesorando.

– ¿Qué rol juega la computadora en su práctica actual?

– Por edad, a mi me tocó dibujar bien. A veces escaneo un pequeño croquis con tres cotas, para mostrar que he hecho algo a mano, todo lo demás con ordenador. Es irresponsable el profesor que impide o retrasa en el alumno su uso. El ordenador es un medio, no un fin. Defender el dibujo manual frente a los programas de modelado es una situación medieval. Me he encontrado tanto en Europa como en América con la supuesta misticidad del dibujo manual, cuando el mejor dibujante del mundo no se puede comparar con quien maneje discretamente los programas de modelado. Dibujar en tres dimensiones permite estar dentro o fuera de lo que se proyecta, y no creo que nadie pueda prescindir de tener conciencia de lo que está proyectando, excepto quienes no tienen capacidad de juicio, que prefieren no verlo y proyectar con partidos, con ideas, con conceptos.Pero esto no es la profesión.

– ¿Cómo se refleja en sus proyectos la sustentabilidad en la arquitectura?

– Creo que la sustentabilidad es el último fetiche comercial que se ha lanzado al mundo de la arquitectura,porque la arquitectura de calidad siempre ha sido sustentable. Es simplemente utilizar el sentido común. Es una manera de ponerle un nombre al problema, enmascarar la incapacidad para controlarlo. Como discurso es irrelevante porque el tema está en la propia base de la arquitectura. A mí sólo me interesa la arquitectura muy buena, y esa es siempre sustentable porque está hecha por gente inteligente.Debería ser un problema de la Justicia, cuando se hace un edificio manifiestamente insustentable porque está mal planteado, porque la estructura es cara, porque los cerramientos son incompetentes para la situación climática.

– ¿Y las obras singulares?

– Los actuales edificios emblemáticos son una muestra de la decadencia absoluta en que está la arquitectura. Al abandonar la tradición moderna en los ?50 se cometió un acto suicida. Si el clasicismo, anterior a la modernidad, había durado 450 años, quién podía pensar que la revolución más grande de toda la historia de la arquitectura, podría durar solo 20? En los años sesenta se llegó a conclusión que se debía pasar a otra cosa, y desde entonces, he contado catorce intentos de sustituir la arquitectura moderna por pequeñas doctrinillas , conjeturas, que han durado 6 o 7 años cada una. Pero hoy hemos vuelto a interesarnos en ella. Hace once años decía en la FADU-UBA, que no había más arquitectura que la moderna, y me miraban asombrados. Pero expongo mis juicios con el mismo coeficiente de seguridad que en mis estructuras, el 300 por ciento. Y hoy todos están por la arquitectura moderna.

– La propuesta de Neuquén toma diseño urbano. ¿Es ésta hoy la dimensión de sus proyectos?

– Nunca me había interesado en el diseño urbano, hasta que apareció Google Earthy el dispositivo que permite ver la ciudad con sus fachadas: soy obseso de estos programas. Y creo que la dimensión formal de los proyectos sólo la puede dar el arquitecto, con el asesoramiento de urbanistas, economistas, geógrafos. Tomo una frase de Mies: “La forma no es el objetivo de la arquitectura pero es su inevitable resultado”. La arquitectura se hace para ser habitada . La forma no es el objetivo de la ciudad, pero es su inevitable resultado.

Tomado de La Nación. Arquitectura: http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1122805

Helio Piñón (Onda, España, 1942) es arquitecto y Doctor en Arquitectura por la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona (ETSAB-UPC), donde desde 1980 ocupa la cátedra de Proyectos. Fue socio del estudio Viaplana y Piñón, responsable por la Plaza dels Països Catalans y por el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona, ambos en Barcelona. Fue Vice-Rector para Asuntos Culturales de la Universidad Politécnica de Cataluña – UPC. Es autor, entre otros, de los libros de “Arquitectura de las neovanguardias” (1989), “El sentido de la arquitectura moderna”, “Curso básico de projetos”, “Miradas intensivas”, “El proyecto como (re)construcción” y “Helio Piñón. Ideas y Formas” y algunos documentos sobre “Raúl Sichero”, “Paulo Mendes da Rocha” y “Eduardo Almeida” y prepara el más reciente sobre “Eduardo Souto de Moura”.

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