CIUDAD LIMPIA. Marco Negrón. Venezuela

plz_ven_big

Ciudad limpia

Marco Negrón

El paisaje urbano de Caracas se ha convertido en una interminable valla

Pareciera que hemos terminado por acostumbrarnos a ciudades saturadas al extremo de propaganda exterior: desde las “chupetas” y similares que obstaculizan la circulación por las aceras hasta los ríos de enormes vallas que flanquean las autopistas distrayendo la atención de los conductores. Para no hablar de esa taza de café de tamaño heroico que corona uno de los edificios más altos de Caracas, sumándole varios pisos a su ya notable altura.

Bajo ese impacto la arquitectura ha desaparecido y el paisaje urbano se ha convertido en una interminable valla, pervirtiendo la imagen de la ciudad y negándole al ciudadano la capacidad de apreciar la calidad de las edificaciones en un contexto donde todas las arquitecturas, condenadas a ser simple soporte de la publicidad, valen igual.

Pero ha aparecido también una variante que puede catalogarse como informal, consistente en pancartas colgadas a lo ancho de calles o adosadas a pasarelas y puentes, de muy baja calidad de diseño y factura y evidentemente ilegales. Aunque están dispersas por toda la ciudad, han convertido a una avenida tan importante como la Libertador en su lugar privilegiado dándole el aspecto de tendedero de ropa al abierto.

Un cierto sifrinismo al que sí le calzaría el calificativo de pitiyanqui ha llevado a algunos a ver la primera situación como signo de modernidad, estableciendo vanos paralelos con Times Square en Nueva York o con Las Vegas pero olvidando, más allá de otras consideraciones, que en el primer caso hablamos de un punto específico dentro de la ciudad y en el segundo de una urbe singular, casi más casino que ciudad. Pero no hay duda de que ella ha inducido la segunda.

São Paulo, la metrópoli brasileña, sufría de una enfermedad semejante hasta que en enero de 2007, por iniciativa del alcalde Gilberto Kassab, entró en vigor la ley “Cidade Limpa” que prohíbe la colocación de publicidad en los inmuebles públicos y privados, edificados o no, limitándola al mobiliario urbano (paradas de bus, relojes públicos, señalización de calles), mientras que los letreros de los edificios deben ser proporcionales al tamaño de las fachadas. Fue una dura batalla política, pero hoy otras ciudades la imitan y resultó decisiva en la reelección de Kassab.

marconegron@ mcs.com

Publicado en El Universal. Caracas

Anuncios