EL TEST DE GUADALUPE. Fredy Massad / Alicia G. Yeste. N.A. Argentina

koolhaas-houselife

El test de Guadalupe

FREDY MASSAD Y ALICIA GUERRERO YESTE  7/12/2008

El icono está construido. Los arquitectos-turistas peregrinan para contemplar en vivo la pieza maestra: un símbolo de la tardomodernidad que se encuentra al mismo nivel de obra capital que la Ville Savoye de Le Corbusier, la Casa Schröder-Schräder de Gerrit Rietveld, la Casa de la Cascada de Frank Lloyd Wright o la Casa Farnsworth de Mies Van der Rohe. Una casa que es un manifiesto arquitectónico antes que una vivienda. Con esa presentación de credenciales de la Casa en Burdeos comienza el documental Koolhaas Houselife de Ila Bêka y Louise Lemoîne.

Bêka y Lemoîne se proponen la tarea de comprobar cómo funciona esta obra, fundada en una compleja abstracción, y que los teóricos han sacralizado planteando cómo un exponente de nuevas experimentales narrativas del habitar y de los temas fundamentales de la arquitectura koolhaasiana. El de estos realizadores es un ejercicio no exento de sana tendenciosidad para desvelar la parte oculta de este icono construido mediáticamente por Koolhaas. Ir más allá de la seguramente innecesaria descripción del edificio, su estructura y concepto y de una laudatoria exaltación. Ver qué hay tras de esta obra indiscutible que, no es una pieza de museo, sino una vivienda actualmente ocupada y en uso.

Este ejercicio es llevado a cabo acompañando y filmando, a la manera de un reality, la actividad cotidiana en el interior de la casa de Guadalupe Acedo, la cuidadora y ama de llaves. Éste es el punto a partir del cual llama la atención este documental, que al elegir penetrar en la casa a través de Guadalupe, evitando incluso realizar un retrato de la vida cotidiana de los propietarios y comitentes de la casa, opta por imbuir al filme de un realismo visual y narrativo que opone el retrato de la casa a cualquier posibilidad de mistificación. Sólo aparecerá, veladamente, en la secuencia final la propietaria, no mostrándose en ningún momento la relación e interacción de ella o su esposo, cuya discapacidad motriz fue fundamental en la planificación, con la casa. Seguir y observar a Guadalupe mientras recorre las diferentes estancias y secciones de la casa, limpiando, haciendo las camas, aspirando el polvo, ordenando los libros de los estantes (con riesgo de que alguno que sobresalga del borde de la repisa atasque el movimiento del ascensor en su trayectoria), explicando el funcionamiento del sistema de apertura de la puerta principal sin llaves sino con un joystick, como recorrer los niveles de las rampas del exterior sin fatigarse…resulta interesantísimo: su opinión, exenta de mitificaciones e intelectualismos, y su minucioso conocimiento de cada recoveco de la casa nos guían desvelando, sin artificios, la casa en su realidad más elemental.

A las tareas cotidianas de limpieza desempeñadas por Guadalupe se añaden la exigencia de un mantenimiento adicional costoso. Asistimos al ritual de la limpieza de las grandes superficies de cristal y testimoniamos un catastrófico episodio de las goteras que se han apoderado de la pieza maestra. ‘Esta casa, dice Guadalupe, no se termina nunca: cuando has terminado de resolver algo en un lado de la casa, tienes que comenzar a resolver algo en el otro’. Sin llegar apenas a los diez años de vida, la casa, constata el documental, tiene graves defectos de construcción y la complejidad de su diseño la hace prácticamente inviable e insostenible.

El detalle de una secuencia de ‘Mon Oncle’ de Jacques Tati visualizándose en el televisor doméstico es un guiño a través del cual confesar su mirada subliminal, aunque su intención no es la sátira sobre la Casa en Bordeaux – y con ello de los conceptos e investigaciones de la arquitectura contemporánea- sino contraponer los niveles mentales con los que el arquitecto plantea la realidad que se construirá a través de su obra (una dimensión unidireccional) y una de las variantes que constituyen la multiplicidad de realidades que constituirán la realidad efectiva de la obra construida.

Pero si el documental es aleccionador y proporciona una perspectiva interesante mostrando lo complejo que puede resultar habitar dentro de una entelequia, seguramente la parte más importante para comprender muchas cuestiones arquitectónicas no se encuentra dentro del mismo documental sino en la entrevista con Rem Koolhaas que figura como ‘extra’ en el DVD donde, en una muestra de saber utilizar inteligentemente su medio como herramienta para la reflexión, los realizadores nos muestran al arquitecto frente a las imágenes del documental y la experiencia de Guadalupe. Esta breve entrevista es absolutamente elocuente al mostrar al gran ideólogo omnipotente luchando para evitar ser filmado desmoronándose ante el pragmatismo de una asistenta. Resulta elocuente ver su gesticulación y el desdén hacia la mujer. La primera pregunta que, incómodo, se le ocurre formular es si fue deliberado elegir un día lluvioso para la filmación. Sin ser consciente que otros arquitectos de la misma categoría de la que él se jacta tampoco hubieran superado con éxito ese test de Guadalupe sobre la adecuada funcionalidad de la vivienda. Divaga con artificios para tratar de defenderse y protegerse al ser desenmascarado sin argucias: ante la imagen objetiva y sus esfuerzos de protección tras la pedantería intelectual alcanzan absolutos niveles de hilaridad cuando trata de sublimar su proyecto y defenderse ante los graves defectos de construcción que hacen de la casa el permanente nido de inconvenientes que plantea Guadalupe afirmando que el filme expone la ‘colisión de dos sistemas: una especie de concepción platónica sobre la limpieza y una concepción platónica sobre la arquitectura’.

Paradójicamente, el documental logra lo que no hubieran logrado farragosas y sesudas tesis: la posibilidad de desnudar al gran gurú de la cultura mediática arquitectónica ante la imagen de la realidad de su propia obra, aterrado ante la posibilidad de que la evidencia sobre su cuestionable calidad material pueda afectar a la percepción sobre la trascendencia conceptual del edificio dentro de la arquitectura contemporánea.

Aquello que Bêka y Lemoîne exponen a través de Koolhaas Houselife es la yuxtaposición irreconciliable entre la dimensión de la obra como idea y su realidad. Pero si con el documental ellos no intentan en modo alguno poner en entredicho el valor del pensamiento arquitectónico ni su dimensión de objeto fetiche de culto al enfrentarlo a su vida cotidiana, la soberbia de Koohaas le hace sin embargo ser incapaz de reconocer y separar estas dos esferas. Se ve confrontado ante una imagen sobre su edificio que no es la que él posee o la que él quiere aceptar. La virtualidad colisiona con la realidad y el ‘platónico’ Koolhaas se niega o es incapaz de diferenciar entre el inmaculado y perfecto concepto de esa máquina teórico-mediática existente en su cabeza y el cuerpo corrupto cuya realidad se desvela a través de la cotidianeidad encarnada en Guadalupe.

Publicado en ABCD las Artes y las Letras – Número 878

Tomado de http://www.noticiasarquitectura.info/default.asp

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