EXPOSICIÓN: “CROQUIS DE VIAJE. MARTÍN VEGAS”. Sala TAC. Trasnocho Cultural. Caracas

“Los que hemos tenido la suerte de acompañar a Martín Vegas en un viaje, conocemos su manera de sentarse en el banco de una plaza y empezar a dibujar en una pequeña libreta de croquis lo que está viendo. De pronto, se detiene como si recordara algo y quisiera anotarlo. Puede también apoyarse de una columna o recostarse en la grama de un parque. El gesto y la posición siempre es casual, sin embargo, a su lado dejamos por un momento de ser nómadas y nos hacemos juiciosamente sedentarios. Es tan grato contemplar su comunión con una parte del mundo donde estamos de paso. Durante ese intervalo de apego y comprensión, nos convertimos en vecinos del lugar, habitantes, paisanos”.

Federico Vegas

Tomado del libro “Croquis de viaje. Martín Vegas”.

Artículo de El Universal: http://www.eluniversal.com/arte-y-entretenimiento/111021/martin-vegas-convirtio-sus-viajes-en-dibujos-de-acuarela#.TsD2EykAmoE.twitter

No tomaba fotografías mientras viajaba. Él prefería otra técnica: en una maleta chiquita metía plumas fuertes, una cajita de acuarelas, de lápices y una pequeña libreta que medía 15 centímetros de largo por 10 de ancho. Mientras paseaba por nuevos lugares se detenía frente a un paisaje o a un monumento e inmortalizaba esa imagen a través de un dibujo. Así capturaba los recuerdos, el Premio Nacional de Arquitectura 1998,  Martín Vegas.

De esos momentos surgieron un aproximado de 300 libretas llena de dibujos. 70 de ellos se estarán exponiendo, hasta el 6 de noviembre, en Croquis de viajes, dentro de la Sala TAC del Trasnocho Cultural, en Las Mercedes.

Su hijo, el novelista y arquitecto Federico Vegas descubrió esos recuerdos en una gaveta en casa de su padre hace cuatro meses.

“Son básicamente dibujos  en pequeñas libretas de viajes. Son  aquellas con la que los arquitectos y la gente que dibuja viaja para ir haciendo anotaciones. Mi padre no tenía ninguna intensión de exponer o de realizar un registro, mucho menos de enseñarlos. Esos dibujos eran simplemente  el disfrute de mi padre de relacionarse con lo que estaba viendo”, cuenta Vegas.

En esos libritos, en los que el artífice de la Torre Polar dibujaba y escribía, se encontraba su interpretación, por ejemplo, del Roraima, de Venecia, de Estambul y de Margarita. “A él le encantaba esa isla”, se adelanta en comentar Federico Vegas. “Lo que hicimos fue que, junto a su esposa  Mercedes Franco, decidimos escanear los dibujos. Queríamos hacer un libro y se lo llevamos a John Lange, que es uno de los grandes del diseño gráfico. Le encantó, y además se lo llevó a la gente de la Sala TAC. He hicimos esta exposición”.

Martín Vegas no era un pintor, asegura su hijo. Nunca se consideró un artista ni mucho menos un dibujante. Sin embargo, toma la decisión de viajar y no archivar sus recuerdos en fotografías, sino en sus libretas. Este hecho es, para Federico Vegas, una manera de conectarse directamente con el sitio al que viajaba.

“Hay fotógrafos que tienen una relación intensa con los lugares. Es casi como una manera de pasar. El dibujo, en cambio, es una manera de pertenecer, de formar parte del sitio. Reposas, observas los detalles y durante esos instantes eres parte del sitio, del muelle, del paisaje. Creo que eso era lo que él buscaba: ese unirte a la vida con sus misterios y sus enseñanzas. Muchas veces yo viajaba con él y no me daba cuenta de que dibujaba. No le da importancia a que sus dibujos sean expuestos. Él solo los hizo por placer”, remata Vegas.

ARTÍCULO: Un resumen de reflexiones sobre La Carlota. Oscar Tenreiro

La Dirección del Instituto de Urbanismo de la UCV me ha pedido expresar algunos puntos de vista en relación al tema de La Carlota, como parte de una exposición en la Facultad de Arquitectura sobre “Propuestas para La Carlota”. Lo hago aquí públicamente. Y me referiré a tres tipos de consideraciones que rigen a todo Proyecto Urbano de importancia. Porque la Carlota sería un Proyecto Urbano clave para Caracas.

1

Si hablamos desde la perspectiva del Diseño Urbano, estableciendo criterios técnicos, conceptos básicos que se enriquecen en el mundo académico y servirían de marco a un Plan Maestro, podemos decir:

A) La Carlota debe ser un lugar de grandes espacios abiertos. Caracas tiene sed de espacios públicos de carácter cívico, de lugares centrales de actividades urbanas desvinculados del impacto automotor, de áreas para instituciones culturales en ámbitos que actúen como remanso frente a la ciudad congestionada, de proyectos monumentales, de instalaciones para deportes de práctica y de competencia. La Carlota puede ser la respuesta parcial a esa demanda siendo a la vez una reserva de áreas verdes conectada al Parque del Este. Es imprescindible servirla por transporte colectivo masivo: el Metro.

B) La Carlota, por estar rodeada por una ciudad viva, debe contemplar en sus bordes focos de actividad urbana que incluyan sectores comerciales restringidos (comercio, centros de convenciones, hoteles, edificios corporativos). Hoy en día se reconoce sin complejos la necesidad de la actividad comercial como fuente de vida urbana y estímulo para la inversión privada, esencial en un Proyecto Urbano de esta magnitud.

C) No se debe conservar la pista de aterrizaje. Limita drásticamente el desarrollo integral de La Carlota. La cuestión de la accesibilidad en casos de emergencia pasa a un segundo plano ante los planes existentes de conexión ferrocarrilera y de autopistas en los principales corredores de acceso a la ciudad, que terminan derrotando todo argumento a favor de la conservación de un aeropuerto en posición central. Recalco esto: una pista de emergencia no es otra cosa que un aeropuerto de mínima actividad, con sistemas de aeronavegación y restricciones de acceso típicas de cualquier aeropuerto. Algo muy diferente y factible sería la creación de un importante helipuerto conservando la Sede de la Fuerza Aérea.

D) Hacer propuestas exploratorias en ambiente académico puede tener un interés referencial. Esa es seguramente la intención del IAU-UCV al organizar la exposición de trabajos de post-grado. En este nivel se actúa sin precisar fuentes de financiamiento, sin examen de costos o expectativas de retorno de la inversión. Se prescinde de las decisiones políticas. Tienen pues un carácter sobre todo especulativo y por ello no se nutren de modo completo de lo que puede llamarse el conocimiento de la ciudad. Todo Proyecto Urbano del alcance de La Carlota tiene que considerar un marco político y financiero preciso.

2

Si nos referimos a consideraciones coyunturales vinculadas a una realidad local, a la experiencia de la vida en nuestra ciudad y las carencias de una sociedad como la nuestra, podemos decir:

A) En La Carlota no debe haber vivienda. Nuestra tradición urbana real nos ilustra de modo claro en cuanto a la tendencia al deterioro de la vivienda urbana. Grandes sectores de Caracas son el mejor ejemplo. Ya no se trata aquí de consideraciones académicas o del modo de vida de ciudades europeas, sino de lo que nos enseña nuestra experiencia.

B) Algunas personas que tratan de ver el tema de modo muy realista han asumido una posición cautelosa, según la cual lo único que hay que hacer es un parque pasivo, extensión natural del Parque del Este, como la mejor manera de evitar que se propongan usos indebidos. Hacer un parque pasivo sería entonces algo así como una estrategia para salvar a La Carlota para la ciudad.

C) Se han hecho propuestas que ceden al impulso de la oportunidad, categoría en la que incluyo los esquemas elaborados por profesionales dignos de respeto, talentosos, como Alberto Manrique o Fruto Vivas, que de manera rápida dieron forma a propuestas cediendo a la solicitación política. Manrique a la del Alcalde de Chacao, alarmado por la disparatada propuesta de construir viviendas “baratas” en los campos de golf del Country Club, y Fruto Vivas a la del Gran Conductor. Manrique propone unas viviendas que terminaron legitimando la muy justamente criticada intención reciente del Ministerio del Habitat de hacer lo mismo. Fruto Vivas lanza algunas ideas interesantes como el aprovechamiento de las quebradas que corren bajo La Carlota y otras menos, que parecen surgir de la presión para darle forma a una “imagen”. Ambas aceptan (¡!) conservar la pista de aterrizaje.

D) En La Carlota no hay que hacer nada. Ese argumento ha sido manejado por personas vinculadas a la Asociación de Vecinos de Chuao, cuya conducta en cuanto a la discusión sobre la ciudad, asumida por ejemplo en el momento de pronunciarse sobre la nueva Ordenanza para esa urbanización, deja en entredicho la lucidez de las Asociaciones de Vecinos como interlocutores válidos. Hasta tal punto usan argumentos de muy corto alcance, que parecen más bien simples opiniones, lo cual pone en duda la capacidad de esas Asociaciones para incorporarse a un diálogo lúcido sobre los grandes problemas de la ciudad. He ahí un debate de importancia a propósito de los nuevos Consejos Comunales y su ingerencia en las decisiones a tomar en nuestras ciudades.

3

Si se va a actuar en La Carlota en términos democráticos o en términos autoritarios es la verdadera discusión de este momento. Con la Reforma Constitucional propuesta Venezuela se convierte, institucionalmente, en una República regida dictatorialmente. Vistas las cosas así, la exposición del Instituto de Urbanismo es irrelevante. Cualquier discusión sobre La Carlota que pretenda ser seria, está obligada a tomar en cuenta esta amenazante realidad.

A) He dicho otras veces que la democracia es un requisito para construir una mejor ciudad. Todo Proyecto Urbano necesita del apoyo del conjunto de la sociedad, no sólo en términos de opinión sino de su aporte concreto al desarrollo del mismo. La participación privada es fundamental no sólo para aportar al financiamiento del Proyecto, sino en términos de consenso ciudadano. Se trata de la sustentabilidad de lo que se proponga en La Carlota. Esto ha llevado a ciudades mucho más ricas que Caracas a recurrir de modo intensivo al sector privado en proyectos análogos. Aun cuando ese Proyecto tuviese aportes importantes del gobierno central es muy dudoso que pueda garantizarse un flujo de inversión estable en el tiempo.

B) Dicho lo anterior, tenemos que concluir en que en el régimen político actual no hay condiciones para el verdadero aprovechamiento de La Carlota. El régimen ni siquiera ha hecho realidad la decisión de eliminar definitivamente el aeropuerto. No ha respondido al clamor general para que se suspenda la construcción de vivienda que ha anunciado el Ministerio del Habitat. No ha manifestado intención de establecer un Plan Maestro. El Metro ignora a La Carlota. Los funcionarios-arquitectos ven hacia otro lado. Los arquitectos-amigos del régimen se abstienen o cultivan la hipocresía. Esta es la realidad: el régimen habla de desarrollos sustentables pero no cree en eso.

Surge entonces de inmediato como única opción posible, algo así como el “congelamiento” de La Carlota, que como decíamos en el punto 2B, algunos proponen. Preferible será La Carlota como parque pasivo, como isla, para dejar abierta hacia el futuro una visión más ambiciosa, moderna, seria, completa.

Resumo:

Cualquier propuesta puede tener mayor o menor interés, pero está derrotada por la realidad política que vive hoy Venezuela.

Y uno desearía que los arquitectos venezolanos dejemos de oscilar entre ser funcionarios obedientes al Poder, esperar favores y por ello ser calculadores; o ser diletantes que se evaden de lo problemático. Hagamos valer la pertinencia de nuestra disciplina.

Tomado de: http://oscartenreiro.com/2007/10/17/un-resumen-de-reflexiones-sobre-la-carlota/

Artículos relacionados:

Proyecto Parque Simón Bolívar

http://caracasrefurbished.wordpress.com/2011/08/17/opinion-proyecto-parque-simon-bolivar-o-la-carlota/

Conozca cómo será el Parque Bolívar que se construirá en la Base Aérea de La Carlota

http://albaciudad.org/wp/2011/07/conozca-como-sera-el-parque-bolivar-que-se-construira-en-la-base-aerea-de-la-carlota/

VIDEO: CIUDAD UNIVERSITARIA DE CARACAS. Patrimonio de la Humanidad. UNESCO. Colectivo Fotográfico Ciudad de CCS /Yajaira Paiva.

Arquitectura: Carlos Raúl Villanueva / Equipo de colaboradores arquitectos y artistas.

http://www.ucv.ve/estructura/rectorado/direcciones/consejo-de-preservacion-y-desarrollo-copred/la-ciudad-universitaria-de-caracas-cuc.html

BITÁCORA DE TRES PROPUESTAS PARA QUÍBOR. Museo Antropológico de Quíbor Francisco Tamayo. Joel Sanz. Venezuela

Obra: Museo Arqueológico de Quíbor “Francisco Tamayo”
Ubicación: Quíbor, Estado Lara. Venezuela
Arquitectura: Arq. Joel Sanz
Colaboradores: Arq. José Guerra/Alessandro Laner y Omar Ladera
Año de proyecto: 1996
Año de construcción: 1996 (aún sin concluir)
Ingenierías: Ing. Luis Solís (Estruct.)/ Arq, Gaspar Aranciba (Sanit.)/ Ing. José Rodríguez (Electric.)
Supervisión de Arquitectura: Arq. Joel Sanz
Supervisión de obra: Instituto del Patrimonio Cultural. IPC
Superficie de terreno: 4.200 mts2
Superficie construida: Edif. existente 600 mts2/ planta nueva 3.800 mts2
Constructora: Inversora Nagisal, C.A
Museografía: Arq. Joel Sanz/José L. Sánchez y Ant. Luis Molina/Feliz Gil
Diseño Industrial: Arq. José Luis Sánchez
Cliente: Instituto del Patrimonio Cultural. IPC

“Las memorias descriptivas que acompañan los trabajos que con tantas dificultades uno logra ejecutar, tienen, paradójicamente, la virtud de ser un documento íntimo, por una razón muy sencilla: siendo el más burocrático de los requisitos de entrega de un proyecto, no hay cliente público o privado que las lea. Esta situación, coloca al autor frente a un texto de consumo personal, donde, a pesar de ello, sólo suele explicar de manera ordenada, algunos aspectos considerados importantes para la justificación creíble de las razones por las cuales un proyecto determinado, se propuso de una manera y no de otra”.

“Durante el primer periodo docente del año 1988, me interesé en abordar como tema de estudio, el ordenamiento urbano de la Avenida Pedro León Torres, columna vertebral de la estructura vial y de crecimiento de la ciudad en sentido norte-sur. Un espacio urbano de kilómetro y medio que tiene la virtud de poseer en sus extremos los dos templos más importantes de la ciudad, y de albergar, separados apenas dos cuadras, los lotes sobre los cuales se construirán, en el mejor de los casos, los dos museos (…) Aún estoy a la espera de algún interesado en este plan de ordenamiento, que desee elaborarlo y ponerlo en práctica con un solo fin: evitar la destrucción de Quíbor, como ha sucedido con casi todas las ciudades de provincia de nuestro país, o dicho de otra manera, con parte de nuestro patrimonio”.

“No tenía noticia alguna de un museo construido, organizado sobre el esquema de la fragmentación de sus ambientes expositivos dentro de un mismo territorio. Un esquema que obliga al traslado entre partes distantes, percibiendo y disfrutando del exterior conformado entre ellas. No obstante, me temo que carga con dos limitaciones que le son inherentes, y cuya acertada solución, supongo, será el secreto del éxito de cualquier edificio que desee tenerlo como referencia. La primera, la naturaleza y destino de los exteriores conformados; y la segunda, el vínculo entre los exteriores y los edificios que los conforman”.

 “Me llamó poderosamente la atención la desproporción entre la pequeña superficie del edificio existente, opuesta a la gran extensión del lote que lo contenía. Me enteré, durante mi visita, que el edificio ocupado por las instalaciones de la institución, había sido el primer hospital de la ciudad, inaugurado en 1948. Luego, trasladado el hospital a un nuevo edificio, fue ocupado por la “Casa de la Cultura”, hasta que en el año 1966 se le destinó como sede del museo, iniciando su vida pública con más ilusiones que presupuesto”.

“A los cuerpos laterales se le restituyeron algunas paredes que habían sido eliminadas en el continuo proceso de adaptación del edificio a las exigencias funcionales y a los caprichos de cada director. Finalmente, fue eliminado el acceso lateral original y fue sustituido por uno frontal y central como un esquema de vocación simétrica exige. Delante del acceso principal, una pequeña plaza propuesta dentro del proyecto, hace la mediación necesaria entre el museo y la ciudad. Después de cincuenta años, el viejo hospital hacía el tres de agosto de mil novecientos noventa y siete, su franca y definitiva aparición pública”.

“En principio, parecía un edificio al cual no le interesaba lo que le rodeaba. Nada existía originalmente entre su perímetro y los linderos del lote. Pero, su corredor periférico, delataba, dejando de lado su posible pretensión climática, la necesidad de actividad alrededor, o, dicho de otra manera, su capacidad para aceptarla. Surgió entonces la idea, contraria a la del edificio único y afiliada a la familia tipológica poco museística, de fragmentar el programa demandando, en edificios de escala y dimensiones planimétricas similares al existente, con autonomía formal y de funcionamiento”.

 

 

“Conocí Quíbor y su museo en Diciembre del año 1994. Buscaba, por una parte, satisfacer la curiosidad de conocer un lugar cuyas primeras referencias fueron a través de noticias de prensa, de los años sesenta, sobre hallazgos arqueológicos en el centro de la ciudad, y por otra parte, reencontrarme con un viejo amigo, a quien en los últimos años comentarios lo ubicaban al frente de la dirección de la institución”.

“Cuando me ha tocado presentar los proyectos en algunas charlas recientes, dentro y fuera de Venezuela, he hecho un comentario contradictorio, pero descriptivo de mi estado de ánimo luego de tres años y medio de trabajo: parece un milagro que en Venezuela se haya llegado con un proyecto cultural hasta donde se ha llegado; pero también, parece absurdo que, llegado hasta su nivel actual, el Estado no asuma la responsabilidad de concluirlo completamente en breve plazo. La única explicación que se me ocurre para esta situación, tan común en el país, e independiente de sus gobernantes, es que la ignorancia de sus alcances y la incomprensión de su importancia, está presente tanto para apoyar su inicio, como para impedir su conclusión”.

Noviembre, 1999

 

Se han mostrado algunos segmentos del texto que escribiera el arquitecto Joel Sanz para acompañar la presentación del proyecto. El texto completo digitalizado en PDF puede descargarlo aquí: Bitácora de tres propuestas para Quíbor. Joel Sanz. Nota: se abrirá una segunda ventana donde hay que volver a hacer “click” y automáticamente el archivo en pdf. Esta operación podría tardar unos minutos.

Todas las fotografías del slide pertenecen a V. Sánchez Taffur

 

Joel Sanz  

Nace en Caracas el 23 de noviembre de 1947. Egresa de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV en marzo de 1970. Inició su actividad docente en 1972, cuando funda junto a Carlos Gómez de Llarena, Pablo Lasala y Jacobo Koifman, la Unidad Docente 9 de la cual fue Coordinador desde el año 1985 hasta el año 2005.

Durante su actividad docente ha sido profesor de Historia de la Arquitectura Moderna desde 1980 hasta 1984, profesor invitado al Taller de Diseño Inter-facultades de la Escuela de Arquitectura de la Pontificia Universidad Católica de Chile en Santiago de Chile en el año 1998, profesor de la Maestría de Diseño Urbano de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo en el año 2000 y en noviembre del año pasado fue Profesor Visitante de la Escuela de Arquitectura de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Como profesor de la asignatura Diseño sus alumnos han obtenido 21 premios Axis, 8 premios únicos y 13 menciones.

Comienza su actividad profesional colaborando, con Carlos Gómez de Llarena en el desarrollo del proyecto de una Residencias para ancianos en Caraballeda para la Fundación Planchart, y posteriormente, en 1975, se une como socio de la firma S+P+A, Arquitectos, C.A., a Juan Carlos Parilli y Francisco Arocha. Ha participado en gran cantidad de proyectos de diferentes escalas, y en gran cantidad de concursos de arquitectura. Ha ganado cuatro primeros premios, un segundo premio y cuatro menciones honoríficas.

Entre sus proyectos recientes destacan: Un hotel turístico en Maturín, Estado Monagas, un conjunto de viviendas en Maracay, Estado Aragua, un gimnasio vertical en el Municipio Chacao, y el Centro de Tenis de Campo de la Ciudad Universitaria de Caracas, todos elaborados entre el año 2007 y el año 2009. Actualmente trabaja en el proyecto para un conjunto de viviendas vacacionales en la población de Osma del Estado Vargas.

Ha publicado artículos en el primer período de vida de El Diario de Caracas, en las publicaciones del desaparecido Instituto de Arquitectura Urbana, del cual fue fundador en el año 1979, en la revista Memoriales del Instituto del Patrimonio Cultural, en la desaparecida revista del Colegio de Arquitectos, y en la revista Punto de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo. Fue articulista, promotor y coordinador de la publicación: “Carceri d´ Invenzione, v 2.0”, que incluyó los proyectos de titulación de sus alumnos en el primer período académico del año 2005.

En el año 2000 fue distinguido, por el Consejo Nacional de la Cultura CONAC, con el Premio Nacional de Arquitectura. Por resolución del Instituto del Patrimonio Cultural del 20 de febrero del año 2005, fue declarado “Bien de Interés Cultural” del Municipio Brión del Estado Miranda, en el capítulo de la creación individual.

ENTREVISTA: W. JAMES (JIMMY) ALCOCK. Premio Nacional de Arquitectura, 1993. Venezuela. Arquitecto venezolano. Karina Lyn. Entre Rayas. Venezuela

Jimmy Alcock refleja a través de sus viviendas la cultura en torno a la obra y su filosofí­a personal, que conjuga pragmatismo y sensibilidad. Este arquitecto, de reconocida trayectoria en el ámbito arquitectónico nacional e internacional, permitió a los lectores de la revista conocer directamente de sus palabras su visión referente a la vivienda unifamiliar y la arquitectura en general.

¿Qué es para usted un proyecto de vivienda?

“Todos los proyectos de arquitectura tienen los mismos planteamientos; arquitectura es arquitectura. La única diferencia que tiene la vivienda unifamiliar con respecto a la mayorí­a de los proyectos que son básicamente comerciales, es que en la vivienda unifamiliar hay más posibilidades de hacer arquitectura”. Jimmy Alcock considera que hacer arquitectura en propiedad horizontal es casi imposible. Sin embargo, él ha diseñado edificios comerciales, pero “es otra cosa; no tienen espí­ritu; pueden ser para cualquier persona; son neutrales”.

Alcock explica que la vivienda unifamiliar es una condición óptima para hacer arquitectura y que en Venezuela es más fácil que en otros paí­ses hacer arquitectura de viviendas, debido a las condiciones naturales del paí­s y las múltiples facilidades de las que disponemos. “En Venezuela no hay muchas excusas para no hacer buena arquitectura” Las caracterí­sticas del entorno son factor determinante en la obra de Jimmy Alcock, como se observa a través de su metodologí­a de trabajo y su filosofí­a personal.

La implantación de la edificación y el espacio arquitectónico son la base de la filosofí­a aplicada a todos sus proyectos. “Te podrí­a enumerar muchos aspectos sobre su significado, pero la implantación de la construcción es la manera de ubicarla en el sitio con relación al resto del espacio y cómo la afecta. Para mí­ es el primer determinante que se debe resolver. Es el aspecto arquitectónico donde no te puedes equivocar”.

“El otro factor fundamental es el espacio arquitectónico: El espacio es la base de la arquitectura en sí­, y a la vez está relacionado con la estructura; la estructura es la base de la arquitectura. Wright decí­a que la estructura es el fundamento, pero que primero se anteponí­a la geometrí­a. La geometrí­a porque todo obedece a un orden geométrico; la estructura obedece a unas reglas geométricas. Esos dos factores son la base fundamental de todos los proyectos que nosotros hacemos en la oficina”.

Al igual que en el nivel conceptual, las consideraciones técnicas son tratadas de modo similar en todo proyecto de arquitectura, por lo que Alcock dice que “arquitectura es arquitectura”. “Nosotros tenemos una metodologí­a que es bastante compleja. Hay que empezar por conocer muy bien el sitio y todo lo que hay alrededor: la vialidad, la topografí­a, los vecinos, el clima, las condiciones de subsuelo, etc. Hoy en dí­a no trazamos una lí­nea sin llevar al ingeniero de suelo al terreno para que nos oriente dónde es más conveniente ubicar la construcción desde el punto de vista de suelos”. Además de conocer el terreno y su entorno, explica que es necesario tomar en cuenta las ordenanzas, el programa de las necesidades del propietario, y el costo y tiempo de ejecución de la obra. “Es muy importante que el arquitecto sepa construir. Cuando tratas en la obra con un ingeniero, con un carpintero, un herrero, un maestro de obra; tienes que hablar el mismo idioma; estar a la par de ellos o por encima de ellos”.

“Si no se sabe construir, no se puede diseñar. En la facultad de arquitectura se nos enseña básicamente a diseñar, pero cómo construir lo vamos aprendiendo durante las construcciones. Esto no deberí­a ser así­. Cuando uno está en la etapa conceptual del proyecto, es muy importante visualizar cómo se va a realizar la construcción. Todo lo que se tiene pensado espacialmente, tiene que poderse realizar constructivamente. Hay que ser realista y por lo tanto insisto que hay que saber construir para poder diseñar”. “La arquitectura se pelea”, comenta Jimmy Alcock, y ejemplifica con una anécdota personal que vivió durante la construcción del edificio Altolar. “Cuando se estaba vaciando el concreto, yo fui a la obra, aunque yo no tení­a supervisión porque los promotores no contrataban a los arquitectos. En vista de la mala calidad del vaciado, les dejé una nota: Si continúan vaciando el concreto de esta manera, no volveré a la obra”. Sonrí­e recordando el momento y continúa, “cuando volví­, me dejaron otra nota: Por favor no vuelva por la obra”. Jimmy Alcock no es de los que creen que los detalles se van resolviendo sobre la marcha. Cuando termina sus planos, sabe exactamente cómo va a quedar la obra. “Nosotros no creemos en el azar; todo está entrelazado y pensado. Por ejemplo, diseñar una escalera y ubicarla en el lugar apropiado es todo un planteamiento arquitectónico. Es tridimensional, espacial, funcional y constructivo porque se trata de una estructura. El diseño de una buena escalera, para mí­, es un gran reto. La escalera es una escultura funcional. Las escaleras me fascinan. Diseñar la baranda para una escalera es mucho más difí­cil que la escalera en sí­”, agrega. Por ejemplo, la baranda de la escalera de La Ribereña es, además, una pieza de artesaní­a lograda por el carpintero.

 

“Las casas son de las pocas construcciones donde todaví­a participa la artesaní­a del obrero, del herrero, del carpintero, etc. Eso no existe en las obras comerciales. Yo trabajo, especialmente en las casas, con muchos artistas, porque son un complemento muy importante e introducen un elemento especial dentro de la arquitectura”.

¿Hasta qué punto influye el cliente?

Muchí­simo. El gran problema que uno tiene es entablar la comunicación, intercambiar ideas y convencer al cliente del proyecto. Yo creo que es mucho más difí­cil convencer a un cliente sobre un diseño, que hacerlo. Yo hago, a veces, más esfuerzo convenciendo, que diseñando.

Por ejemplo, Carlos Augusto Guinand era un genio convenciendo a sus clientes. Igual pasa con Tomás Sanabria. Yo no tengo esa habilidad. Pero si no la tienes, tienes que poner mucho empeño para lograr tu cometido. La arquitectura no se puede explicar con palabras.

¿Qué opina del Feng Shui?

Ese es otro determinante que puede ocurrir, pero del cual tengo muy poco conocimiento. Es toda una filosofí­a, y para aplicarla a la arquitectura, al igual que las ordenanzas de construcción, hay que conocerla muy bien. Todo hay que aprenderlo. Nosotros en el fondo sabemos muy poco de todo. Los proyectos requieren una gran cantidad de investigación previa, de manera que podamos resolver todos los determinantes que nos planteamos.

La tecnologí­a

Ante un arquitecto con más de 40 años de experiencia, y acostumbrado al diseño en papel croquis, resulta interesante conocer qué opina del dibujo arquitectónico computarizado. Jimmy Alcock considera que es una herramienta de la que no se puede prescindir. “Hoy en dí­a es fundamental”. Sin embargo, él como arquitecto sigue prefiriendo el método tradicional. “Yo sigo haciendo los croquis que me transmite el cerebro”.

¿Qué siente Jimmy Alcock cuando ve un render de su obra?

Lo siento ajeno. Pero es interesante, pues es “realista”, por ser geométrica y espacialmente preciso. Cuando haces tú dibujo, tú tienes control de todo con tu mano, con tu cabeza. Y concluye: “Pero es una herramienta imprescindible en cualquier taller de arquitectura”.

“Inteligencia”

“Muchas cosas que yo pienso, son cosas que yo he leí­do. José Miguel Galia me dio a mí­ mucha de la filosofí­a de la que yo estoy hablando, pues Galia es un maestro”. Hace un paréntesis y recuerda aquellos dí­as cuando trabajaba con Galia. “A las cinco de la tarde paraban el trabajo y vení­an varios arquitectos a revisar el trabajo del dí­a, y se hací­a la gran crí­tica. Era una crí­tica devastadora. Yo me acostumbré a recibir leña; buena leña. Es muy importante saber aceptar las crí­ticas. Yo a Galia le debo mucho; fue mi maestro”.

Finalizando la entrevista, comenta: “Hay mucha gente inteligente en el mundo, y es lo que más admiro del ser humano. Yo tengo dos carpetas de “pensamientos inteligentes”: una sobre arte y arquitectura, y otra de intelectuales, escritores, etc”. Se acerca a su archivo y comparte seis años de compilación de frases que van desde lo poético de Saint-Exhupery hasta lo concreto de Capability Brown.

Inicia leyendo la frase del polí­tico Wiston Churchill: We shape our buildings, then they shape us. (Damos forma a nuestros edificios; luego ellos nos transforman). “Por ejemplo, a mí­ mi casa me transformó”, comenta, y continúa leyendo: Consult the genius of the place in all. Consulta el ángel del sitio; eso que yo digo de la realidad del sitio, agrega, y luego explica que Capability Brown, autor de esa frase, es el arquitecto paisajista inglés promotor de la escuela naturalista, que busca no falsificar la naturaleza.

Sigue revisando sus notas, deja ver una de ellas escrita por un jazzista y se confiesa amante del Jazz. “Yo no podrí­a ser arquitecto sin Jazz”.

Luego resalta la frase de Michael Graves que dice: Architecture is not a problem; therefore, there are no solutions. It’s an exploration and there are many ways. La arquitectura no es un problema, por lo que no tiene soluciones. Es una exploración, y hay muchas formas de hacerla.

Retomando la frase de Frank Lloyd Wright a la que hizo referencia cuando hablaba del espacio arquitectónico, Alcock explica: “Structure is at the very beginning of any real knowledge of design, la estructura es la base del diseño, va traduciendo Jimmy Alcock, and at the beginning of structure lies always and everywhere geometry, antes de la estructura está siempre y en todas partes la geometrí­a”. “Todos los arquitectos deberí­an tener esto pegado en la pared de su oficina”, enfatiza Alcock, y menciona nuevamente la problemática de algunos estudiantes de arquitectura. “El problema de muchos de los estudiantes es que conciben los espacios; las ideas, pero no piensan en la estructura”. Finalmente hace referencia a una frase de Albert Einstein que define la posición de Jimmy Alcock cuando expresa lo complicado que es explicar la arquitectura. “Todos los elementos que nos vienen a la cabeza son imágenes más o menos claras que se pueden reproducir y entrelazar. Expresarlas en palabras es muchí­simo más difí­cil”. “Concluyo con un pensamiento de Montaigne que puede aplicarse a nosotros los arquitectos: Comienza con tu conclusión”.

Estas “frases inteligentes” permiten descubrir un poco más la filosofí­a de Jimmy Alcock, que invita a continuar conociendo en una próxima entrevista, ya que para él “hablar de arquitectura siempre es divertido”.

Walter James Alcock. Arquitecto (FAU-UCV, 1959).  

Actuación profesional

Sector público: Proyectos: Estudio recreacional del Litoral Central (1961); Poliedro de Caracas (1974); Estudio recreacional y balnearios para Higuerote (1977).

Sector privado: Múltiples proyectos educacionales, recreacionales, comercio-oficinas, colegios profesionales, cementerios, jardines y proyectos paisají­sticos, plazas, tratamiento urbano, balnearios, remodelaciones de pueblos, hoteles, centros comerciales, bancos, viviendas multifamiliares y unifamiliares, clubes, estaciones de servicio, y diversos proyectos ganados por concurso.

Docencia: Profesor de Diseño Arquitectónico en la Facultad de Arquitectura, UCV; Profesor de Arquitectura Paisajista en la USB y en la Facultad de Arquitectura, UCV. Profesor invitado UJMV.

Campo gremial: Asesor de varias instituciones privadas y públicas; Director de la Galerí­a de Arte Nacional; Director de la Sala Mendoza.

Publicaciones: Diversos libros y revistas, nacionales y internacionales; Libro “Alcock Arquitectos 1959-1992″, Galerí­a de Arte Nacional.

Reconocimientos: Premio Nacional de Arquitectura 1993; Premio Regional de Arquitectura; Premio Nacional de Arquitectura de vivienda unifamiliar; Premio Municipal de Arquitectura (Distrito Sucre); Exposición Alcock, Arquitecto. Obras y Proyectos 1959-1992. Galerí­a de Arte Nacional (1992), Orden Francisco de Miranda, Primera Clase (1994).

Academia Nacional de la Ingenierí­a y el Hábitat: Miembro del Comité Directivo (2003)

Entrevista tomada de:  http://www.entrerayas.com/index.php?option=content&task=view&id=160&Itemid=38

“Mi lucha es rescatar La Carlota”: http://www.eluniversal.com/2008/03/02/ccs_art_mi-lucha-es-rescata_735824.shtml

W. J. Alcock. Desde la memoria urbana: http://hanniagomez.blogspot.com/2007/03/1993-14-walter-j-alcock-premio-nacional.html

Nota: Las imágenes de los proyectos realizados hasta 1977 forman parte de la publicación que se editó con motivo de la  muestra  Alcock, Arquitecto. Obras y Proyectos 1959-1992. Dicha exposición fue inaugurada el 14 de octubre de 1992 en la Galería de Arte Nacional con la colaboración de la FAAP de la Universidad José María Vargas.

ENTREVISTA: JESÚS TENREIRO (1936-2007). Premio Nacional de Arquitectura, 1991. Arquitecto venezolano. Entre Rayas. Venezuela.

¿El rasgo principal de su carácter?
Perseverancia.
Una lucha
Mejores ciudades = Mejor arquitectura.
Un defecto que no puede dominar
Cargo con mis defectos, no los domino.
Un exceso
La sinceridad.
¿Se considera buena persona?
A veces.
¿Por quién se cambiaría?
Por nadie.
¿Ante qué es intolerante?
La injusticia.
¿Con qué errores humanos se muestra indulgente?
Con todos.
¿Ante qué vacila?
Ante el poder.
¿Cuál es su precio?
No estoy en venta.
¿A qué leyes obedece?
A las de la naturaleza.
¿De qué siente envidia?
Del sol.
¿Qué despierta su ira?
El maltrato.
Su ideal de felicidad
El cielo en la tierra.
¿Por qué sería capaz de matar?
Por nada.
¿Qué cualidad prefiere en los seres humanos?
La sinceridad.
¿Qué famosa obra de arquitectura le parece un bluff?
Frank Gehry y su obra.
¿Qué arquitecto u obra merecería mayor reconocimiento en el país?
Mi obra y yo.
¿De qué obra le habría gustado ser el autor?
La Galeria de Arte. Berlín. Mies Van Der Rohe.
¿Algún edificio le parece insuperable?
El citado antes.
¿Cuál es su máxima en el trabajo?
Serenidad.
¿Admite restricciones la creación?
Sí.
¿Conoce algún diseño perfecto?
Perfecto es Dios.
¿Qué cree aportar profesionalmente?
Nada especial.
¿Qué otra profesión le hubiera gustado ejercer?
Jardinero.
Lugar de la ética
El Alma.
¿Qué obra de arte le ha impresionado?
El Retrato Azul del Príncipe, de Tiziano.
Último libro que leyó
Himnos a la noche, de Novalis.
Una palabra iluminadora
Resplandor.
¿Cineastas favoritos?
Visconti, Luchino.
Un pintor
Paul Klee.
Un color
Verde Agua
Un fotógrafo
Juan Carlos Moratinos
Un músico
Richard Wagner.
Un poeta
Rainer Maria Rilke.
Algo bello
La música.
Un héroe
Francisco de Asís.
Una fantasía
Distanciarme.
Un estilo arquitectónico
Cisterciense (Románico temprano).
¿Cuál es su asignatura pendiente?
La música
¿Qué tiene en su mesa de noche?
Mahler: 9na. Sinfonía.
¿Cree en la eternidad del alma?
Sí.
¿Una tentación recurrente?
Morir.
¿Dónde le gustaría vivir?
En Suiza.
¿Cómo le gustaría morir?
Conciente y sereno.
Estado actual de su espíritu
Tranquilo.
Lugar de la arquitectura
El Mundo.

Jesús Tenreiro Degwitz  es venezolano, nace en Valencia el 9 de abril de 1936 y fallece en Caracas el 10 de diciembre de 2007. Fue arquitecto de la Universidad Central de Venezuela (Junio, 1958). Inicia su práctica profesional en 1958,  entre sus obras se destacan: la Abadía Benedictina San José del Lago, Güigüe, Estado Carabobo (1986-1990); el Edificio sede de la CVG, Ciudad Guayana, Estado Bolívar (1967-1968) y la Sede del Concejo Municipal, Barquisimeto, Estado Lara (1966-1968). Ha recibido las siguientes distinciones: Premio IX Bienal Nacional de Arquitectura (1998); Premio Nacional de Arquitectura por el Conac (1991); Premio Sociedad Bolivariana de Arquitectos (1988). Miembro del Colegio de Arquitectos de Venezuela (No. 90) y Miembro Fundador del Instituto de Arquitectura Urbana (1978-1983).

Publicado en la revista entre rayas No. 55. Meses mayo-junio 2005

 
Jesús Tenreiro

Es una de las figuras emblemáticas de la Arquitectura Venezolana, cultivador de un estilo fuerte, básico y ajeno al despliegue de ornamentos, con una marcada devoción por el concreto como génesis estructural. Su vida profesional ha estado siempre muy ligada a la actividad académica, pues ha sido miembro electo del Consejo de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV, así como Profesor de Psicología Arquetipal y Arquitectura en esta y otras casas de estudio.

Premio Nacional de Arquitectura en varias ocasiones, con obras tan importantes como la Abadía Benedictina de Güigüe y el proyecto del Palacio Municipal de Valencia. Es responsable de la sede de la CVG en Ciudad Guayana, la sede del Consejo Municipal de Barquisimeto y actualmente en construcción tiene un edificio multifamiliar-recreativo en la Urb. Caribe en Caraballeda. Su participación en concursos nacionales e internacionales han armado un portafolio que comprende sus ideas para el Pabellón de Venezuela en la Expo de Sevilla de 1992, una sede para el Colegio de Ingenieros y el diseño para la Opera de la Bastilla en París. También ha tenido tiempo para formar parte de sociedades profesionales y científicas, siendo miembro fundador del Instituto de Arquitectura Urbana, el Colegio de Arquitectos de Venezuela y el Colegio de Ingenieros de Venezuela, así como benefactor de la Fundación La Salle de Ciencias Naturales.

Sus trabajos han sido reseñados en publicaciones internacionales, como la revistas Architectural Design (U.K), ARQ Architecture Québec, A & V (España), así como su extensa labor ha sido encerrada en el libro impreso por la Universidad de Texas, bajo la edición de Malcom Quantrill y participación del crítico Kenneth Frampton, de título: “Latin American Architecture Six Voices, De Groote, Dieste, Legorreta, Salmona, Tenreiro-Degwitz, Testa”, año 2000.

Otros lugares que citan a J. Tenreiro: http://www.bombsite.com/issues/86/articles/2604, http://www.facebook.com/topic.php?uid=31281971878&topic=5915#!/group.php?gid=31281971878

Casa Dragone

Es una casa “grande”. Siempre me he preguntado para que necesita una familia normal y corriente una casa “tan” grande. No tengo respuesta para esta pregunta. Otra: ¿Para qué el lujo, si lo entendemos simple y vulgarmente como decoración y muebles y objetos de firma? Es como las pinturas, o esculturas que “adornan” un espacio. ¿Realmente sentimos nuestra alma conectada con ellas?, ¿Y la arquitectura? Se ha convertido en mera decoración elaborada por “artistas exquisitos” dispuestos a satisfacer el gusto del cliente a la moda. Es como música hecha por encargo o para conmemoraciones: “Gebrauchmusik”.

Pero estamos lejos del período autentico de la arquitectura en el cual ésta determinaba ciertas calidades de vida. Siento un escalofrío frente a la artificialidad y el estar al día que caracteriza lo generalmente publicado sin ningún asomo de crítica: simplemente estoy “in”.

Esta casa, a pesar de lo extensa, pretende ser una antítesis y ya desde la elección del concreto como material fundamental hasta la forma de mostrarse construida, es un desafío al “gusto” imperante entre la clase media alta, que posee biblioteca sin libros, equipos de sonido sin música, estares sin estar en ellos, comedores para cenas de agasajo y cultura como “divertimento”.

Pero la casa debía ser una afirmación de valores como la sencillez, la rudeza, lo estoico y el valor supremo en arquitectura: el lujo del espacio en contraste con el lujo aparencial de los materiales y del impacto del efecto. Todo un programa de la arquitectura moderna en sus mejores momentos alejado de lo esperpéntico, banal y trivializado de la arquitectura de las últimas décadas.

Que ¿por qué hice la casa?, por amor y no por dinero, ya que mi participación fue gratuita, y sólo expresaba mi deseo de mostrar un testimonio construído de mi trabajo.

Arq. Jesús Tenreiro-Degwitz
Caracas, 2001

Texto tomado del grupo de facebook Homenaje a Jesús Tenreiro D.

 

“Cuando todos veíamos a la arquitectura como un cuerpo, él nos enseñó que había un alma. Cuando todos teníamos una actitud triunfante, él nos enseñó una dimensión trágica más profunda. Cuando todos buscábamos clientes, él nos enseñó a atender los mandatos de los dioses. Cuando todos queríamos ser actuales, él nos enseñó los valores de lo eterno. Cuando todos queríamos ser originales, él nos habló de los orígenes. Todos estos giros, muchos de esos dolorosos, lo convirtieron en un guerrero solitario, no importa cuántos tratamos de seguirlo, de imitarlo, de quererlo”.

Federico Vegas